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Las Soft Skills en tiempos de pandemia

  • Foto del escritor: Ruben Iza
    Ruben Iza
  • 11 ago 2020
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 26 dic 2025


Aprender y desarrollar habilidades suaves ya no solo es una cuestión de mejora sino de supervivencia. Según un estudio del Banco de México, las innovaciones tecnológicas de los próximos años podrían automatizar muchas de las tareas productivas, lo cual impactará en la composición, niveles de empleo y remuneración de los mismos. McKinsey (2017) estima que la automatización podría afectar hasta un 10% de la población ocupada en México para el año 2030; además, dos terceras partes de la población en el país se emplean en ocupaciones con alta probabilidad de automatización.


Aunque la automatización trae varios beneficios también trae desventajas. Una de ellas es el desempleo por el simple hecho de que una persona será reemplazada por una máquina en su puesto de trabajo. En México y el Mundo es un hecho que este proceso de automatización se está acelerando con la presencia del COVID-19. En la búsqueda de soluciones para conservar el distanciamiento social, herramienta fundamental para evitar contagios, la tecnología ofrece una excelente respuesta. No será extraño ver varias ocupaciones anteriormente realizadas por personas ahora ejecutadas por una máquina, computadora o robot.


Entonces, ¿cómo sobrevivir en un mundo laboral ya fuertemente sacudido por el COVID-19 y además amenazado por la inminente automatización? Como individuo, ¿qué hacer para conservar mi empleo o evolucionar a otro? Como empresa, ¿cómo asegurar que mi plantilla laboral esté preparada para los retos de la era post-COVID19 y para la exitosa integración con las nuevas tecnologías? Y como gobierno, ¿cómo responder al reto del desempleo y a la creación de empleos no solo en cantidad si no en calidad? Una respuesta se encuentra en la educación y el entrenamiento de las “Soft Skills” o habilidades suaves.


¿Pero qué son exactamente las “Soft skills”? A diferencia de las habilidades duras asociadas al conocimiento técnico adquirido durante una formación, digamos una ingeniería, las habilidades suaves, o también conocidas como habilidades interpersonales, definen la manera en cómo trabajamos y nos relacionamos con los demás. Contrario a las habilidades duras, las “Soft Skills” son difíciles y hasta algún punto imposibles, por lo menos en la actualidad, de copiar por las máquinas. Comunicarse efectivamente, la capacidad para resolver problemas, negociar, adaptarse o colaborar exitosamente en equipo son algunos ejemplos. De esa manera un ingeniero civil con habilidades suaves no solamente tendrá la habilidad de analizar los planos de una casa, si no de manejar un equipo de trabajo y de comunicarse exitosamente con sus clientes y proveedores para llevar a buen puerto el proyecto.


Si bien las habilidades suaves se han visto tradicionalmente como un complemento “bonito” y opcional a la formación de un profesionista, hoy sin duda son indispensables. Para un trabajador, contar con ellas representa una oportunidad para destacarse para una promoción o hasta una herramienta para poder conservar su empleo ante el competido mercado laboral y la amenazante llegada de la tecnología con la cual habrá que adaptarse o partir. Para una empresa, que su plantilla laboral cuente con dichas capacidades puede ayudarle a ganarle a la competencia en la captación de nuevos clientes o en las calificaciones que sus clientes existentes le dan a su servicio. Y para el gobierno, asegurarse que los ciudadanos tengan acceso a una formación más completa le permitirá ofrecerles más oportunidades para integrarse a un mercado laboral de calidad.


¿Por dónde empezar? Aunque hoy se acepta más la importancia de las “Soft skills” es una realidad que dichas no se enseñan en los programas de estudio a ningún nivel académico. Como individuo, empresa u organización el primer paso es asignarles el verdadero valor que merecen en nuestra formación, el segundo es hacer una evaluación de qué habilidades suaves necesitamos trabajar y son relevantes para lograr nuestros objetivos y el tercero es encontrar un coach o mentor que nos entrene, guíe y aconseje para lograrlos.




 
 
 

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©2020 par Ruben Iza

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