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Si solo pudiera darte 1 Tip para hablar en público, este sería

  • Foto del escritor: Ruben Iza
    Ruben Iza
  • hace 6 días
  • 2 Min. de lectura

Si hoy me obligaran a resumir todo mi conocimiento y pudiera darte un solo consejo para transformar tus presentaciones, sería este: Habla más despacio.


Suena básico, pero todos hemos estado ahí: subes al escenario, los nervios disparan tu adrenalina y, de repente, las palabras salen como ráfagas de ametralladora.


Cuando hablas demasiado rápido, ocurren tres cosas negativas:


  1. Tu audiencia se agota: El cerebro del oyente tiene que trabajar el doble para procesar cada frase antes de que llegue la siguiente.

  2. Proyectas inseguridad: La rapidez suele ser una señal subconsciente de que quieres "terminar rápido" porque no te sientes cómodo siendo el centro de atención.

  3. Pierdes el énfasis: Si todo suena igual de rápido, nada parece importante.


Hablar despacio no es solo una cuestión de ritmo; es una herramienta de control. Al bajar las revoluciones, tu estilo de habla se transforma radicalmente:


  • Autoridad instantánea: El silencio y la pausa son lujos que solo se permiten quienes confían en lo que dicen. La oratoria es como la música, necesita sus notas, silencios y cambios de ritmo para que sea agradable.

  • Claridad de pensamiento: Te das a ti mismo el tiempo necesario para elegir la palabra exacta, eliminando las molestas muletillas como "eh...", "este...", o "bueno".

  • Conexión emocional: Permites que tus ideas "aterricen" en la mente de los demás, dándoles espacio para sentir y reflexionar.


Hay una técnica que aprendí en un curso de hablar en público que tomé en Nueva York con la empresa Own the Room y que utilizaba mucho Barack Obama, el Scatolato (del italiano staccato, que significa separado o despegado). Cuando Obama quería enfatizar algo muy especial en sus discursos, simplemente lo pronunciaba con una lentitud muy acentuada silaba por sílaba y bajando ligeramente el tono de voz. Esto obligaba a sus oyentes a poner aún más atención en ese preciso momento. Por ejemplo en lugar de recitar “trabajamosmuyduroparahacerungranpaís” susurraba “tra-ba-ja-mos muy du-ro pa-ra ha-cer un gran pa-ís” y eso hacia magia pura.


Sé que hablar despacio da miedo. Al principio, sentirás que estás hablando tan lento que parece antinatural o aburrido. Pero te aseguro algo: lo que a ti te parece eterno, para tu audiencia es el ritmo perfecto.


Te invito a que en tu próxima reunión, presentación o incluso en una llamada importante, hagas el experimento consciente de reducir tu velocidad a la mitad. Respira entre frases.


¿Quieres empezar ahora mismo? Graba un audio de un minuto explicando qué hiciste hoy, pero haz el esfuerzo de hablar a un ritmo pausado. Aplica la técnica del scatolato para enfatizar la parte más importante de tu día. Escúchalo y notarás que suenas mucho más profesional de lo que creías.

 

 


 
 
 

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©2020 par Ruben Iza

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